“Orquesta de Señoritas”, bajo la batuta de Gastón Marioni, es un espectáculo decididamente imperdible para los amantes del buen teatro.  Jean Anouilh (1910-1987), su autor, es un dramaturgo descomunal .  Sus piezas pueden clasificarse en  “negras”, “rosas” y  “grinçantes”  (en alusión a la sensación que produce el rechinar de la tiza en el pizarrón). Toda su obra está impregnada de un agudo pesimismo y una visión trágica de la vida.

“Orquesta de Señoritas” se estrenó en 1961. Estaba ambientada en la Francia de pos guerra (1947), y era originariamente interpretada por 6 actrices y 2 actores.  En 1972 el vanguardista actor y director argentino  Jorge Petraglia, en un verdadero salto al vacío, decidió reemplazar a todas las actrices por actores, conformando así un elenco totalmente masculino. De ahí en más, éste es el formato adoptado toda vez que este clásico sube a escena.

De lo que se habla aquí es de la naturaleza humana, de los conflictos de la persona, más allá de su género. Sin embargo, indudablemente le suma patetismo esta suerte de travestismo elegido, este tono grotesco que magnifica los rasgos. Tras el impacto inicial, el espectador se olvida si lo que está viendo son mujeres u hombres. Poco importa. Lo que sí importa son sus historias de vida, sus miserias, sus frustraciones, su insondable soledad. Es éste un puñado de anti-héroes o anti-heroínas, de perdedores, de “losers”. El autor se vale de este microcosmos para hacer una radiografía lacerante de la sociedad de ayer, hoy y mañana.

Otro de los enormes aciertos de la puesta de Marioni es el elenco elegido. Un “Dream Team” conformado por algunos de los mejores actores platenses, a quienes hemos visto a lo largo de los años en innumerables y sólidos trabajos.  Ellos son Marcelo Allegro, Diego Aroza, Siro Colli, Pablo De La Fuente, Luciano Guglielmino, Nazareno Iñíguez y Gustavo Portela.  No hay fisuras en este talentosísimo “grupo de los siete”, que construyen criaturas adorables y memorables. El lenguaje corporal, la gestualidad, el manejo de la voz, los desplazamientos, todo cuidado al más mínimo detalle. Sutiles, medidos, todos ellos transitan una delgada línea, sin caer jamás en la exageración ni en la burda caricatura. Se les cree y se los quiere. Sería injusto destacar a algunos ya que la interpretación de todos y cada uno de ellos resulta sencillamente magistral. “Capo lavoro” colectivo.

Además, cantan en vivo y tocan instrumentos,  al son de la música original compuesta por Guglielmino, bajo la atenta mirada de un “patrón” déspota, no menos autoritario que la Directora de orquesta, su incondicional cómplice.

Un valiosísimo aliado de la caracterización de estos personajes es el bellísimo y sofisticado vestuario de Mariano Toffi. Un aporte fundamental, junto al maquillaje de Daniel Villanueva y la posticería de Raúl Gómez. El diseño del espacio  (Marioni),  y la realización escenográfica de Sabrina Fernández, recrean ese teatrito de mala muerte, al que asisten señoras y señores estreñidos, con la promesa de que las aguas termales del pueblo alivien sus cargados intestinos. Muy sugestiva la puesta de luces.

Y Gastón Marioni, al frente de esta desvencijada orquesta, logra –creo yo- uno de sus mejores trabajos como director. Lejos. El ritmo de su puesta, los claroscuros, los matices, mantienen en vilo al espectador, que ríe y se estremece sin solución de continuidad. Porque “Orquesta de Señoritas” es una tragicomedia que divierte y conmueve, desata carcajadas y silencios preñados de emoción. Un enorme desafío que llega a buen puerto y descontamos tendrá una larga y fructífera travesía por delante.

No se la pierdan los sábados de septiembre y octubre a las 21 hs en Teatro Estudio, calle 3 entre 39 y 40, La Plata. Reservas por Alternativa Teatral. Sigamos apoyando al teatro independiente.

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