La historia  de “Frontera”, de  Juan Carlos Tito Dall’Occhio, es engañosamente simple. “Genaro” (Claudio Gallardou) es un descastado, un pobre diablo que vive en una garita muy precaria, pegada al alambrado de un barrio cerrado, uno de cuyos vigiladores es “Turda” (Gonzalo Ruiz), a quien Genaro conoce desde chico. Una adolescente, “la India” (Antonia Bengoechea), se escapa en la madrugada de su lujosa casa y se refugia en el sucucho de Genaro, mientras está siendo intensamente buscada por la Seguridad del lugar y por la policía.

Mundos contrapuestos, realidades odiosamente contrastadas, seres que habitan  casi el mismo espacio geográfico y quienes, sin embargo, están separados por distancias abismales.

Genaro no tiene un peso pero es rico en valores. No se vende al sistema, es decididamente “anti-Establishment”. Por momentos pareciera no estar muy en sus cabales. Se resiste a aceptar-por ejemplo- la trágica muerte de su perro, a quien insiste en llamar a los gritos, así como se empecina en vivir en la precariedad  más absoluta. Pero la tiene clara, clarísima. Vive así por elección. Es un tipo leal, honesto, fiel a sí mismo, incapaz de traicionar a nadie, aunque arriesgue el pellejo. Podría si quisiera trasponer esa “frontera”, el alambrado, e intentar obtener un empleo en blanco, como parte de la Seguridad del country. Pero no tiene vocación de “botón”.

Turda ve en Genaro  a una suerte de figura paterna, e intenta –a su manera- tenderle una mano. Sin embargo, a la hora de la verdad, priorizará sus propios y mezquinos intereses. Muy convincente la labor actoral de Gonzalo Ruiz, una mezcla de luces y sombras, de bondad y especulación. Su órgano más sensible es el bolsillo.

Y en cuanto a “India”, la adolescente fugitiva, el súbito contacto con la “realidad real”, por fuera de la burbuja del barrio cerrado, seguramente será un punto de inflexión en su vida, gracias al vínculo fugaz pero profundo que construye con Genaro.  Quiero destacar la frescura y naturalidad  de Antonia Bengoechea, que debutaba en su rol la noche del estreno  de “Frontera” en Teatro Estudio. Construye una criatura creíble, trasparente, pícara, simpática, con notable espontaneidad y sensibilidad. La confesión del disparador que la empuja fuera de su casa, es un momento desgarrador (el Mal suele estar agazapado en los sitios más inesperados). Una muy joven y talentosa actriz con promisorio futuro.

¿Qué decir de Claudio Gallardou? Un actor de raza, versátil como pocos, que viene trajinando escenarios desde hace décadas, con una solvencia y un peso específico indiscutibles. Su Genaro  tiene la ternura y candidez de un niño. Es entrañable, querible, un tipo de carne y hueso que despierta empatía.

Desde la dirección y puesta en escena, Gastón Marioni logra crear distintos climas muy contrastantes. Hay humor y dramatismo en “Frontera”, risas y piel de gallina. Mueve  equilibradamente a los personajes en ese ingenioso espacio diseñado por Eduardo Asplanato.

“Frontera” sigue en escena los viernes de septiembre a las 22 hs en Teatro Estudio, calle 3 entre 39 y 40. Reservas por Alternativa Teatral.

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