Los “escape rooms” son una moda diva que llegó a Buenos Aires y a La Plata (en nuestra ciudad hay uno, nos podemos sentir mega metrópolis mia mor), donde te encierran en un cuarto super armado con un misterio y pistas a resolver para poder salir de ahí.
 Yo fui a uno de Palermo llamado “Malasia escape BAÑO DE SANGRE” y grité como un sacado tratando de encontrar pistas, porque encima es por tiempo y las pistas (algunas) eran matemáticas, onda averiguar números en la oscuridad con gritos y sangre everywhere,  así que fue una experiencia diva y “panicosa”.
 Lamentablemente este estreno no le llega ni a los talones a la experiencia “ESCAPE ROOM”, pero tampoco buscábamos eso (aunque hubiese sido copado sorprenderse así). El problema de este estreno radica en otras equivocaciones.
 Acá faltaron muertes mas elaboradas y con más gore, faltó más ingenio y sobró mucha cursilería patética con las historias de los participantes de este juego. Los personajes son insoportables y tan mal construidos que te generan cero empatía, lo cual hace que te den ganas de que maten a todos de la forma más sangrienta posible (cosa que no pasa). Encima otro error fue que la peli comienza con una escena que está más al pedo que cenicero de moto (los que la hayan visto, ya saben a que me refiero por diooos).
 Lo que la hace SOPORTABLE son las actuaciones que dentro de todo están BIEN (donde sobresale Deborah Ann Woll que la amamos desde la serie “True blood”) y la puesta en escena que se nota que gastaron un billetín (salvo por una escena patética de un barco donde se nota la tela verde mia mor).
 La historia va ágil y el director hace un trabajo pasable. Me parece que es una peli que le va a gustar a los menores de 13 años que disfrutan de este tipo de estreno.
 Yo la definiría como la prima menos interesante de la familia de “El juego del miedo” , “Hostel” y “El cubo” por citar algunas.
 ESPERABA MÁS…..
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